miércoles, 4 de noviembre de 2009

Exposicion Oscar Niemeyer Fundación Telefónica




Ese día las clases acababan más temprano de lo habitual por una conferencia que no nos interesaba decidimos toda la clase hacer lo que más nos gusta. Aprovechando que era la Semana de la Arquitectura habíamos planeado ir a visitar la Torre Sacyr, sin embargo los rumores acertados de que la cola para entrar era de más de dos horas de espera echaron a muchos atrás por lo que al final acabamos todos llendo al centro. Allí nos esperaba impaciente la exposición de Oscar Niemeyer en plena Gran Vía.

La exposición en general no estaba mal, no tenía gran cosa; algún que otro dibujo de Niemeyer, numerosas maquetas del arquitecto y una breve explicación de cada uno de los edificios más singulares del brasileño.

En general Niemeyer nunca me ha gustado mucho; esa idea suya de hacerlo todo monumental( idea que se plasma perfectamente en la ciudad de Brasilia). En vez de hacer un gran icono de la ciudad la llena de gigantescos edificios con un gran poderío que parecen durar hasta la eternidad. Edificios llenos de serenidad, no parece que nada les repercuta, parecen estar al margen de todo, grandes moles independientes que planean quedarse con nosotros hasta el fín de los días.

Sin embargo lo que si me gusta es cómo utiliza las curvas, las líneas rectas parecen no existir para el arquitecto. Moldea el hormigón con una habilidad alcanzada por muy pocos, hace del hormigón una plastilina ligera que moldea a su gusto.

No obstante es muy interesante saber algo más de uno de los arquitectos más longevos del momento. Debe ser todo un privilegio poder haber experimentado en tus propias carnes la evolución de la arquitectura del S.XX y poder compararla con la arquitectura actual.

Después de la exposición unos cuantos cuadros tratan de mostrar lo que he aprendido de la exposición y lo que el arquitecto me transmite.

Exposición de Richard Rogers en Caixa Forum




Por fín voy al Caixa Forum a ver la Exposición de Ricard Rogers. Como siempre que voy me quedo maravillado por semejante obra. Herzog & De Meuron claramente se han hecho un bueno hueco en la cultura madrileña. Subimos las escaleras hacia la exposición y nos adentramos en la sala abarrotada de gente! Parece que Rogers apasiona a más gente de la que pensaba. Curiosos, consagrados profesores de escuela y muchos estudiantes señalan y contemplan las miles de maquetas y proyectos que ocupan la sala. intentando seguir el orden cronológico de la exposición me voy adentrando en la arquitectura de Rogers; desde una de sus primeras casas (ampliable por cierto9 hasta el nuevo y ecológico Leadenhall Building. Observo con curiosidad cada una de las maquetas y voy viendo como va evolucionando la arquitectura de Rogers, cómo va introduciendo el High-Tech en sus edificios. Cuando tan solo me faltaban unas cuantas maquetas y proyectos por leer y aprender una señorita uniformada me informa que la sala va a cerrar.



Yo, decepcionado por no poder terminar la exposición abandono la sala. Que pena que sea el último día.....buff! Típico de mi!

Bailando en clase




Música de fondo




Cintas verdes surcando el aire. La mirada centrada en una curva verde que sinuósamente se va moviendo mientras mi mano, pegada al papel va dibujando las mismas curvas como si de una vurda copia se tratara. Ahí va mi interpretación de las cintas, entre un baile sensual y artístico, y un deporte plástico.


La idea me ha parecido muy buena, la plasmación de las curvas en el aire y sobretodo del movimiento en la papel ha sido una experiencia interesante pero a la vez complicado de dibujar. ¿cómo dibujar el movimiento constante de una cinta sobre un papel?


Ésta es mi interpretación.

Collage del Retiro



Cojo el metro en Metropolitano y a los minutos ya estoy en la parada de Retiro, la boca de metro emerge dentro del propio parque por lo que comienzo al instante a echar fotos. Sin ninguna idea en la cabeza me dispongo a echar fotos de todo lo que veo;árboles, gente paseando, niños corriendo, parejas navegando por el lago pero sobretodo árboles, muchos árboles. La época es perfecta, en mis fotografías se contrastan los verdes llamativos del verano con los colores rojizos y anaranjados cálidos del otoño. Me siento tranquilo, sereno, la vegetación me lleva a un mundo que nunca había pisado. Durante dos horas no paro de echar fotos; parezco un turista japonés. Con los ojos centrados en la cámara, solo observo el parque por la pantalla de mi aparato, que de vez en cuando se congela guardándose para siempre. Cuando al final de la tarde doy por terminado mi archivo fotográfico del Retiro, envío las fotos a imprimir.
Al cabo de las horas, me encuentro con un gigante paquete de fotografías que todavía no había ni mirado. Llegué a mi cuarto, tiré las fotos en el suelo y empecé a clasificarlas por lugares o ideas. Había echado tantas fotos del lago que me daban para poder crear una panorámica, y bueno; con la cantidad de fotos de vegetación tenía material de sobra para crear mi propio parque.Sentía haberme llevado un trozo del Retiro a mi casa, me sentía dentro de él.
Sí, había conseguido lo que quería.

Collage del Retiro

Cojo el metro en Metropolitano y a los minutos ya estoy en la parada de Retiro, la boca de metro emerge dentro del propio parque por lo que comienzo al instante a echar fotos. Sin ninguna idea en la cabeza me dispongo a echar fotos de todo lo que veo;árboles, gente paseando, niños corriendo, parejas navegando por el lago pero sobretodo árboles, muchos árboles. La época es perfecta, en mis fotografías se contrastan los verdes llamativos del verano con los colores rojizos y anaranjados cálidos del otoño. Me siento tranquilo, sereno, la vegetación me lleva a un mundo que nunca había pisado. Durante dos horas no paro de echar fotos; parezco un turista japonés. Con los ojos centrados en la cámara, solo observo el parque por la pantalla de mi aparato, que de vez en cuando se congela guardándose para siempre. Cuando al final de la tarde doy por terminado mi archivo fotográfico del Retiro, envío las fotos a imprimir.

Al cabo de las horas, me encuentro con un gigante paquete de fotografías que todavía no había ni mirado. Llegué a mi cuarto, tiré las fotos en el suelo y empecé a clasificarlas por lugares o ideas. Había echado tantas fotos del lago que me daban para poder crear una panorámica, y bueno; con la cantidad de fotos de vegetación tenía material de sobra para crear mi propio parque.
Sentía haberme llevado un trozo del Retiro a mi casa, me sentía dentro de él.

Sí, había conseguido lo que quería.